
Soy Rayo. Husky macho de 36 kg, bien parecido y seguido me confunden con un lobo o un coyote. No me he graduado de Forsocan, pero no me hago pipí adentro, doy la pata y persigo ardillas con toda la emoción del mundo. A veces como cosas asquerosas, pero tengo buen corazón.
Yo distribuyo pelo como quien reparte bendiciones: en el sillón, en la ropa limpia, en tu café si es necesario.
También soy experto en encontrar tesoros incomprendidos: ratas aplastadas, ardillas fallecidas, cáscaras sospechosas, y una vez… sí, encontré la popó de un indigente. No la toqué mucho, pero la experiencia me cambió. A ti también, cuando me viste.
Charlie y Maggy viven a lado y me caen mal por razones que no necesito justificar. Mi estrategia es ladrarles como si tuvieran cargos pendientes con la ley.
Ahora, si usas capucha o gorra, te tengo noticias: me aterras. No sé por qué. Te voy a juzgar desde atrás de la ventana mientras tiemblo.
1 Encontrar cosas muertas (y a veces comérmelas)
Una vez me comí una rata aplastada Luego una ardilla También encontré la popó de un señor y la olí mucho rato No me regañaron fuerte, pero se notó que no fue mi mejor decisión Soy muy bueno para encontrar cosas así Ojalá no lo fuera
2 Perseguir ardillas aunque nunca las alcance
Corro detrás de ellas aunque estén lejísimos Las veo y ya estoy listo No importa si van en el cable o si ya se fueron Me emociono igual Nunca agarro ninguna, pero yo siento que sí puedo
3 Pedir masajes sin hablar
Solo te veo Me acuesto cerca A veces pongo la pata Y tú ya sabes No te digo nada, pero igual terminas dándome cariño Si te tardas, suspiro fuerte Luego haces lo correcto
4 Saber jugar brusco sin pelear
Cuando juego con otros perros, sí tiro buenos golpes Sé empujar, girar, y dejarme caer encima Pero no soy agresivo Solo me gusta jugar con fuerza Con Ragnar ya me estoy llevando mejor No le pego tanto como antes